Nuestra piel se comporta como elemento de defensa frente a elementos externos y absorbe información del entorno (temperatura, humedad, presión, etc), para compensar esta exposición continua, es necesario llevar a cabo un adecuado cuidado diario si queremos mantener nuestra piel hidratada y protegida de agentes estresantes-oxidantes (sol, aire acondicionado, calefacción, determinados “alimentos”, tabaco, falta de descanso-sueño, estrés, etc.).

Debemos tener claro que el principal cuidado comienza con una alimentación saludable, ejercicio físico,  y horas de sueño necesarias. El uso de los cosméticos adaptados a cada tipo de piel y los tratamientos de cuidado son el complemento que hacen la fómula perfecta.

Nuestra piel realiza periódicamente una renovación celular de manera programada, de tal forma que cada 39 días, aproximadamente, se produce un peeling fisiológico o natural. Sobre esta base y considerando el comportamiento de nuestro organismo, podemos plantear un tratamiento de renovaciones celulares aceleradas, actuando a diferentes profundidades, personalizadas según el objetivo a alcanzar. Estamos hablando de la realización de un peeling medico, ya sea de características físicas y/o químicas.

La elección del tipo de peeling dependerá de varios factores:

  • objetivo final,
  • tipos de piel ( raza, situación anatómica, edad, sexo, etc)la época del año en la que se realiza en tratamiento.
  •  tipo de trabajo que desempeña esa persona.
  • cuidados diarios que está acostumbrado a realizar  (fundamentalmente si utiliza adecuadamente un factor de protección solar), su vida socio-laboral en los siguientes días a la realización del peeling y, si está realizando algún tratamiento médico-estético en esos momentos.

¿En qué consiste este tratamiento?

Básicamente estamos hablando de dos conceptos distintos: peeling físico vs peeling químico, veamos las diferencias:

  • Peeling físico: consiste en la aplicación de un agente físico con el fin de disminuir la capa más superficial de la piel (epidermis), pudiendo llegar a la dermis con algunos de estos métodos, en cuyo caso se debe tener en cuenta el grado de proceso inflamatorio que le acompaña. Tenemos a nuestra disposición desde elementos sencillos y de actuación superficial como los scrub (agentes en formato crema con partículas sólidas de diferentes tamaños y superficie rugosa); hasta los de actuación media (punta de diamante, sistemas de flujo laminar de aire + líquido, micro-punción); y los más complejos y profundos como sistemas de micro-punción profunda, Radiofrecuencia Subablativa, Láser (Láser CO2, Fraxel, Pixel, Dual…). En casi todos los casos trabajamos sobre piel sana o con cicatrices ya evolucionadas, con el fin de mejorar tono, textura, brillo, tensión-flacidez.
  • Peeling químico: hablamos, en este caso, de la aplicación de una sustancia generalmente con un pH ácido, sobre la piel sana o con alteraciones (acné, melasma, lentigos, rojez difusa, rosácea, flacidez, micro-arrugas, foto-envejecimiento, etc.). Podemos actuar a nivel muy superficial, superficial, nivel medio, profundo y muy profundo (estos dos últimos casos requieren de una baja socio-laboral variable). El objetivo suele ser múltiple, por lo que, la aplicación de agentes químicos también es múltiple tanto en principios activos (seborreguladores, hidratantes, reguladores de la función melánica y/o vascular, estimuladores de la dermis, luminosos, reguladores del tono etc.) como en concentración de los mismos, lo que nos permite actuar en diferentes profundidades.

¿A quién está dirigido? Realización de un peeling según objetivo-beneficios:

Básicamente, a cualquier persona que quiera mejorar y oxigenar su piel. Desde las pieles más reactivas a las más apagadas y asfixiadas, todas son candidatas a la realización de un peeling. Como hemos comentado al inicio, conseguimos una renovación celular acelerada, acompañada de otros efectos beneficiosos, a través de la selección más adecuada de los agentes físicos y/o químicos, personalizando, siempre, el tratamiento. Es preciso que el profesional que lo realice conozca la piel, no solamente su anatomía sino, sobre todo, su fisio-patología (mecanismos de funcionamiento normales y patológicos).

Cuando queremos mantener la piel oxigenada, sana, mejorando la textura, luminosidad, poro, hidratación y tonos, actuamos de manera principalmente superficial. Son los peeling que realizamos en personas jóvenes que quieren empezar a cuidarse o en pieles más maduras que ya han establecido un protocolo de tratamientos y quieren mantener los resultados. Son tratamientos que incluso pueden adaptarse a un evento, aportando una luminosidad característica para ese momento. El pelado que se origina es variable: desde casi imperceptible a una ligera descamación.

Cuando se trata de pieles más apagadas, con cicatrices, manchas, acné u otras alteraciones, la combinación de peeling físico y/o químico, actúa a niveles medios – profundos, mejorando esos inesteticismos junto al poro, luminosidad y textura en general. En este caso, el grado de recambio celular (pelado) es mayor y comienza a las 24-48 horas, en algunos casos los pacientes están un par de días con un mal aspecto, lo que obliga a tener en cuenta de cara a su actividad socio-laboral.

En último grado, tenemos las pieles más dañadas (sol, tabaco, enfermedades previas, acné grave-severo con cicatrices importantes, etc.). Éstas, son candidatas a la realización de un peeling físico y/o químico más profundo, llegando al recambio casi total o total de la epidermis, por lo tanto, se acompañan de un periodo de baja obligado, con cuidados especiales que debe aprender el paciente para su realización en domicilio y visitas periódicas a la clínica que verifiquen y apoyen la correcta evolución de la cicatrización cutánea.           

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Es una de las preguntas más frecuentes y con más variada respuesta, el profesional le dirá que “depende” de varios factores:

  • Objetivo de tratamiento: las cicatrices por acné, pieles con envejecimiento severo, melasmas y otras patologías crónicas de la piel, precisan de un número de sesiones mayores: normalmente mayor de cuatro-cinco.
  • Grado de profundidad del peeling: a mayor profundidad, menor número de sesiones de este tipo y más espaciadas en el tiempo, debemos dar a la piel el tiempo mínimo necesario para su total recuperación, antes de la siguiente sesión.
  • Reacción de su piel: a pesar de los estudios realizados y de poder informar de un “número de tratamientos medio”, cada persona responde de una manera diferente.
  • Grado de mejora acumulado en el tiempo: no olvidemos que la piel envejece con los años, el peeling nos ayuda a frenar ese envejecimiento, comportándose como un agente anti-aging, pudiéndose realizar una sesión cada dos o tres meses de mantenimiento.

Un médico experto en el cuidado de la piel, puede ayudarle a frenar el envejecimiento de su piel y a mejorar su calidad, apoyándose entre otros, en los peeling físicos y químicos que mejor se adapten a sus necesidades y a su tipología de piel.