La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que pesa unos 30 gramos. Está situada alrededor de la uretra y por detrás se encuentra el recto.

La rodea una especie de cápsula de tejido que contiene muchas fibras musculares lisas elásticas, lo que hace que se contraiga con facilidad. Pero dentro de la glándula también hay células de músculo liso. Durante la eyaculación estas células se contraen y presionan con fuerza para que salga el líquido que se ha almacenado en la próstata hacia la uretra.

El tejido de la glándula de la próstata se puede dividir en tres zonas diferentes, que rodean la uretra como si fueran capas de una cebolla y se forman gracias a la acción de la testosterona, una hormona masculina :

 

  • La zona de transición corresponde al interior de la glándula y es la parte más pequeña, más o menos un 10 por ciento. Envuelve la uretra entre la vejiga y el tercio superior de la uretra.
  • La zona central abarca la de transición y supone aproximadamente una cuarta parte de la glándula prostática. Aquí es donde se encuentra el conducto común a la próstata, es decir, el seminal y las vesículas seminales. También recibe el nombre de conducto eyaculador.
  • La zona exterior o periférica ocupa casi el 70 por ciento de la próstata.

 

 

Durante la eyaculación, millones de espermatozoides salen de los testículos a través del conducto deferente hasta llegar a la próstata. Una vez que están en su interior, la glándula se contrae y  cierra la unión que hay entre la vejiga y la uretra, lo que hace que se pueda liberar ese líquido en la uretra. Y es que el fluido excretado por la próstata representa alrededor de un tercio del volumen total de semen y contiene varias enzimas, zinc y ácido cítrico que protegen a los espermatozoides de agentes externos. Entre estos componentes destaca el antígeno prostático específico (PSA), que es necesario para que los espermatozoides salgan durante la eyaculación y puedan alcanzar su objetivo.

Este líquido que se produce en la próstata es el encargado de proteger a los espermatozoides de la acidez de las capas superficiales de la vagina. De esta forma, los espermatozoides pueden atravesar el interior del aparato reproductor femenino que tiene un pH ácido. Sin esa protección, los espermatozoides no podrían vivir.