Perder pelo, la aparición de las canas, esos kilos de más… pueden hacer visible el paso del tiempo. Lo mismo ocurre con la próstata, a medida que se van cumpliendo años, ésta adquiere un mayor tamaño. A partir de los 50 pueden empezar los problemas, pero es ya cuando se cumplen los 60 cuando es más patente. Según la Asociación Americana de Urología, la mitad de los hombres con más de 60 años tiene la próstata de mayor tamaño de lo normal y a partir de los 85 años ese porcentaje sube hasta el 90 por ciento, con lo que son pocos los que se escapan de sufrir las consecuencias del aumento de la glándula prostática.

Por miedo, vergüenza o dejadez, muchos hombres esperan y esperan hasta acudir al urólogo y contarle lo que les pasa. Normalmente los problemas dan la cara por la noche, cuando se levantan varias veces al baño con ganas de orinar. A veces no consiguen hacerlo como de costumbre y es cuando saltan las alarmas. Esto no solo ocurre por las noches. La urgencia miccional se puede convertir en una auténtica pesadilla a la hora de salir de casa, donde te puedes obsesionar por tener localizados baños públicos en cualquiera de tus salidas a la calle.

Ante cualquier problema miccional, se debe consultar con un especialista en Urología. Porque cuando la próstata, por su mayor tamaño, comprime la uretra, pueden aparecer problemas. Uno de los más comunes es que la vejiga no se vacía completamente. Esto hace que aumenten las probabilidades de desarrollar una molesta y tediosa infección de orina.

Pero no es lo único que puede pasar. Puede que te cueste miccionar o que tengas una retención de orina, es decir, que no puedas vaciar la vejiga con lo que debes acudir a un centro médico para que resuelvan el problema con una sonda. Todo esto se puede prevenir si ante los primeros síntomas consultas a un equipo de urólogos que anallice tu caso y ponga en marcha las medidas adecuadas para que el aumento del tamaño de tu próstata no afecte tu calidad de vida.

De hecho, hay varios tratamientos disponibles para controlar la situación, que van desde un manejo con fármacos a otras opciones terapéuticas que sirven para mitigar los efectos producidos por el aumento de la próstata. Es tu urólogo el que estudiará tu caso concreto y te ofrecerá las distintas opciones disponibles, y con él podrás decidir cuál es la que más te conviene teniendo en cuenta tus síntomas, tu estado de salud general, tu edad, tu actividad diaria…, en definitiva, tu estilo de vida. No dejes que la próstata entorpezca tu calidad de vida.