La alergia en primavera tiene un efecto directo sobre el estado de nuestros ojos. Con la llegada de esta estación es frecuente que se presenten síntomas oculares como picor, enrojecimiento, sequedad, sensación de ardor, dolor e intolerancia a la luz. Todos ellos están producidos por el aumento de los niveles ambientales de algunos alérgenos, especialmente el polen.

 Alergia en primavera: síntomas y tratamiento

El principal problema ocular relacionado con la alergia en primavera es la conjuntivitis.

Aproximadamente 6 de cada 10 pacientes que acuden por primera vez a la consulta del alergólogo (el 62%) en esta época del año lo hacen por síntomas relacionados con la conjuntivitis y la rinitis (otro problema asociado a esta enfermedad), según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).

Asimismo, está demostrado que es durante la primavera cuándo se producen más casos de conjuntivitis, tanto en niños como en adultos. Además, los expertos han constatado que en los últimos años ha habido un aumento de personas que presentan alergia en primavera que afecta directamente a sus ojos debido a una mayor sensibilización frente a los pólenes de gramíneas, olivo y arizónicas.

Este tipo de conjuntivitis es por tanto una de las formas en las que el organismo responde frente a la acción de los alérgenos presentes en el ambiente, fundamentalmente el polen, pero también otros como el pelo de los animales o los ácaros del polvo. Está producida por una inflamación de la conjuntiva, que es una membrana fina y transparente que recubre el interior del párpado y la superficie, la parte blanca del ojo.

Una de sus características es que, como consecuencia de esta inflamación, se hacen más visibles los vasos sanguíneos, por lo que el ojo aparece muy enrojecido.

La conjuntivitis alérgica puede presentarse sola o en compañía de otros síntomas alérgicos como el asma o la rinitis. No es grave ni contagiosa, está producida por un alérgeno, no por un virus o bacteria, pero sí resulta muy molesta, sobre todo teniendo en cuenta que los síntomas de la conjuntivitis están presentes de forma continua. Estos son los más típicos:

  • Picor, ardor e irritación.
  • Sensación de tener arenilla en el ojo.
  • Inflamación de los párpados.
  • Aumento de la cantidad de lágrimas.
  • Legañas.
  • Sensibilidad a la luz.

Tratamiento para tratar la conjuntivitis alérgica

El mejor tratamiento, tanto para la conjuntivitis alérgica como para el resto de síntomas oculares asociados a la alergia primaveral, es la prevención, evitando en la medida de lo posible la exposición al polen, aquí tienes algunos consejos:

  • Procurar quedarse en casa los días en los que los niveles de este alergeno sean muy elevados y, también, si hace mucho viento; evitar salir a la calle en las horas de mayor presencia de polen ( de 5.00 a 10.00 y de 19.00 a 22.00 horas).
  • Mantener cerradas las ventanas, tanto de casa como del coche; colocar filtros antipolen en los aparatos de aire acondicionado y, muy importante, llevar siempre puestas gafas de sol al salir al exterior.
  • Si la conjuntivitis ya ha hecho su aparición, además de seguir las mismas recomendaciones de prevención, es fundamental no frotarse los ojos, algo no siempre fácil, debido al picor que produce este problema.
  • No ponerse lentillas durante las crisis de conjuntivitis y lavarse los ojos con suero fisiológico estéril varias veces al día.
  •  Lavarse las manos tanto antes como después de la aplicación del suero.
  • Se pueden usar lágrimas artificiales que no contengan conservantes.

Por lo general, estas medidas son efectivas para aliviar los síntomas de la conjuntivitis alérgica, pero si estos se mantienen, empeoran y afectan de forma significativa al ritmo de vida, hay que acudir al oftalmólogo para que valore la situación y recomiende el tratamiento más adecuado, se suelen prescribir colirios antihistamínicos, antiinflamatorios o corticoides. En algunos casos también se recurre a la medicación oral. También es importante acudir al oftalmólogo si se dan alguna de estas situaciones:

  • Dolor moderado o fuerte en el ojo.
  • Visión borrosa.
  • Enrojecimiento muy intenso.
  • Se padece otro problema ocular que puede agravarse por estos síntomas.