¿Cambia el metabolismo tras una reducción de estómago?

Las técnicas de reducción de estómago sin cirugía han demostrado una gran eficacia en el tratamiento de la obesidad, sobre todo en los pacientes que empiezan a ser obesos, es decir, cuando su IMC esta entre 30 y 34,9.

Entre los procedimientos más utilizados se encuentra el Método Apollo, también conocido como gastroplastia vertical en manga por vía endoscópica, que permite reducir el tamaño del estómago realizando una serie de suturas a los largo de su curvatura mayor. El objetivo es dejar un repositorio para la comida que no supere el 40% del tamaño inicial del estómago. De esta manera se consumen menos alimentos al alcanzar mucho antes el punto de saciedad.

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No solo se adelgaza por la reducción de estómago

Pero la pérdida de peso no solo se produce por la reducción del estómago y disminución de la ingesta, sino también por los cambios metabólicos que se producen en el tracto intestinal. Así lo demuestra un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, publicado en la revista científica Nature.

Información sobre tratamientos para adelgazar

La investigación, realizada en ratones, mostró que tras el método Apollo o gastroplastia vertical en manga se producen cambios importantes en las bacterias intestinales y un incremento de la secreción de ácidos biliares que se unen a un receptor nuclear denominado FXR, favoreciendo la pérdida de peso.

Todavía queda mucho por saber sobre este mecanismo de acción, pero lo que está claro es que la reducción de estómago con el método Apollo y el consiguiente cambio en el metabolismo intestinal contribuyen de manera eficaz a la pérdida de peso.

¿Para qué personas está indicada la reducción de estómago sin cirugía?

El Método Apollo está indicado en personas con un IMC > 30-40, que necesitan perder entre 15 y 35 kilos para recuperar su salud.

Habitualmente tienen otras enfermedades asociadas, como trastornos cardiacos o diabetes tipo 2, que suelen mejorar conforme avanza el tratamiento y la pérdida de peso.

Aunque es un procedimiento poco invasivo y se realiza por vía endoscópica (se introducen todos los materiales necesarios a través de la boca), se lleva a cabo en quirófano para garantizar la máxima seguridad del paciente. Tras unos 60-90 minutos de intervención, el paciente puede volver a casa en menos de 24 horas, donde iniciará su adaptación al nuevo tamaño de estómago.

Seguir una dieta saludable para adelgazar

Durante todo el proceso es importante seguir una dieta y unas normas nutricionales que elaborará el equipo médico, junto con un plan de actividad física adaptado a las posibilidades del paciente. Al tratarse de personas con gran sobrepeso, es habitual que tengan una movilidad reducida y no estén acostumbradas a las rutinas de ejercicio, por lo que se puede empezar con caminatas de duración e intensidad moderada para luego ir incorporando otras actividades.

En todo caso, es fundamental que el paciente reciba el apoyo de un equipo multidisciplinar compuesto por cirujanos, nutricionistas y psicólogos. Su acción conjunta garantizará el éxito del tratamiento y su mejora física y emocional.