La obesidad infantil, una epidemia
Según la Organización Mundial de la Salud, en todo el mundo más del 26% de los niños de entre seis y nueve años tienen sobrepeso y el 18% presenta obesidad. Estos porcentajes han ido aumentando vertiginosamente en los últimos años y por ello las autoridades sanitarias hablan de la obesidad como la epidemia del siglo XIX.
En España el panorama tampoco es muy alentador y se calcula que el 19% de los niños tienen sobrepeso y obesidad, incluso más que en países como Estados Unidos, donde la tasa se sitúa en el 16 %.
Pero, ¿cuáles son las causas de la obesidad infantil?
Los especialistas apuntan a dos factores como los principales responsables de los casos de obesidad en nuestro país:
El abandono de la dieta mediterránea
En la última década hemos ido desterrando la dieta mediterránea de nuestras cocinas y hemos dejado paso a hábitos alimenticios perjudiciales que además de promover la obesidad pueden favorecer el desarrollo de diversas enfermedades. La falta de tiempo de los padres para hacer la compra, cocinar y ocuparse de sus hijos ha hecho que aumente el consumo de comida rápida rica en grasas saturadas. Los restaurantes de comida rápida también han encontrado en los niños un filón económico y les atraen con merchandising gratuito, por lo que los niños hacen lo imposible por acudir a estos sitios y de paso llevarse un regalo.
Sedentarismo
Los niños cada vez dedican menos tiempo al deporte y más a actividades sedentarias especialmente relacionadas con el uso de la tecnología: móviles, tablets, videojuegos y televisión. Según los expertos, el sedentarismo es especialmente preocupante en las niñas, ya que nuestra sociedad promueve unos hábitos de juego más pasivos e inactivos para las niñas que para los niños.
Consecuencias de la obesidad infantil
Si no se pone remedio, los niños obesos también lo serán en su edad adulta y tendrán un mayor riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, hipercolesterolemia e incluso algunos tipos de cáncer. Además, la obesidad puede causar problemas psicológicos y emocionales, complejos y trastornos de la alimentación.
¿Qué solución podemos encontrar a la obesidad infantil?
Para revertir esta situación es muy importante la implicación de los adultos, que son los primeros que deben adoptar hábitos de vida saludables para trasladarlos a los más pequeños. Algunas de las recomendaciones que podemos poner en práctica son las siguientes:
Desayuno
Hacer del desayuno una comida imprescindible, ya que les cargará de energía y mejorará su rendimiento. Debe incluir lácteos, cereales y fruta.
Frutas y verdudas
Incluir más frutas y verduras en la dieta.
Bebidas gaseosas
Sustituir las bebidas gaseosas por agua, que es la forma más sana de hidratación.
Horarios
Establecer horarios fijos para las comidas y evitar el picoteo entre horas.
Deporte
Practicar actividades físicas en familia, como montar en bici, patinar o hacer excursiones.
Caminar
Fomentar que el niño se desplace caminando en vez de utilizar el transporte público, siempre que sea posible y conveniente.
Sedentarismo
Limitar el tiempo dedicado a la televisión, la tablet o los videojuegos.