La operación de astigmatismo es una buena manera de solucionar un problema frecuente causado por un defecto en la curvatura de la córnea, lo que hace que la visión sea borrosa o distorsionada.

Las personas con astigmatismo tienen una córnea menos redonda y más achatada por los polos, como un balón de rugby. Esto genera distintos radios de curvatura en los ejes principales del ojo.

Tipos de astigmatismo

  • Simple: se da en un solo eje.
  • Compuesto: se da en un eje y está relacionado con la miopía y la hipermetropía.
  • Mixto: un eje enfoca delante de la retina y otro detrás.

La operación de astigmatismo

El primer paso que debemos dar llevar a cabo la operación de astigmatismo es ponernos en manos de un equipo de oftalmólogos especializado que utilice las técnicas de cirugía láser más avanzadas. Tras realizar un exhaustivo análisis de nuestro caso y varias pruebas de optometría y oftalmología, podrán recomendarnos el procedimiento que mejor se adapta a nuestro ojo.

Entre las técnicas de cirugía láser ocular más utilizadas para tratar el astigmatismo se encuentra el LASIK y el PRK, que utilizan el láser excimer para modificar la curvatura dela córnea. Aunque los resultados que se obtienen con ambas técnicas son igual de buenos, lo cierto es que difieren en el procedimiento y la recuperación.

Con la técnica LASIK el oftalmólogo utiliza un microqueratomo (herramienta especialmente diseñada para utilizarla en el ojo) para cortar una capa de epitelio corneal, que no llega a desprenderse del todo. Esta capa se levanta para que actúe el láser sobre la córnea y se vuelve a colocar tras la intervención para que cicatrice de manera natural. En la técnica PRK lo que se hace es retirar parte del epitelio corneal para que actúe el láser y luego se coloca una lentilla terapéutica que favorece la cicatrización y regeneración del epitelio corneal que ha sido removido.

Recuperarse de la operación de astigmatismo

En cuanto a la recuperación se refiere, la de LASIK es más corta y menos incómoda que la de PRK. En esta última es posible que aparezcan más molestias, como dolor, irritación, picor y sensación de arenilla en los ojos. No obstante, estos síntomas pueden controlarse con el uso de colirios que nos prescribirá el oftalmólogo.

Cuando no pueden aplicarse estas técnicas, es posible colocar una lente intraocular entre el cristalino y el iris para corregir el error refractivo.