Los hilos tensores la solución a la flacidez

A medida que envejecemos nuestra piel pierde firmeza, volumen y elasticidad. Es entonces cuando aparece la temida flacidez, que puede convertirse en una pesadilla difícil de combatir. Dieta, ejercicios de tonificación, cremas… nada parece funcionar para acabar definitivamente con este indeseable problema.

Hilos tensores en los brazos

Aunque el rostro y el cuello son las zonas más visiblemente afectadas por la flacidez, también se manifiesta de manera importante en la cara interna de los brazos dando lugar a las llamadas ‘alas de murciélago’, lo que los ingleses llaman “bingo wings”. Se trata de un descolgamiento muy antiestético que hace que muchas personas decidan tapar sus brazos incluso en verano.

¿Cómo podemos solucionar el problema de la flacidez?

Los hilos tensores, habitualmente utilizados en tratamientos faciales, también son eficaces para corregir la flacidez de los brazos. Los hilos tensores están compuestos por polidioxanona (PDO), una sustancia biocompatible y reabsorbible que no genera reacciones alérgicas.

Se introducen en la dermis profunda de la zona a tratar creando una estructura en forma de malla que genera una tensión o efecto lifting. Asimismo, los hilos tensores estimulan la producción de colágeno y elastina, lo que mejora de manera natural la firmeza y el tono de la piel.

¿Cómo funcionan los hilos tensores?

Los hilos tensores se colocan habitualmente en una única sesión de entre 30 y 60 minutos, dependiendo de la extensión de la zona a tratar, bajo anestesia local y con una fina aguja creada para este fin, por lo que apenas generan molestias. Los resultados definitivos pueden observarse a los dos o tres meses del tratamiento, y aunque los hilos tensores se reabsorben pasados los ocho meses, los resultados permanecen durante más de un año porque la producción de colágeno y elastina se prolonga tras su reabsorción.

Al ser una técnica mínimamente invasiva, los hilos tensores sólo causan una ligera inflamación y, en algunas ocasiones, pequeños hematomas. Para tratar ambas molestias, se recomienda la aplicación de frío para reducir la inflamación y de cremas específicas para eliminar más rápido los hematomas.

Por lo demás, tras la colocación de los hilos tensores no se necesitan cuidados específicos, aunque es recomendable no masajear la zona durante el mes siguiente al tratamiento. En todo caso, podemos retomar enseguida nuestras actividades habituales.

Si quieres decir adiós a las antiestéticas ‘alas de murciélago’ no lo pienses más y pide consejo a tu especialista médico.