El derrame ocular, también conocido como hemorragia subconjuntival, se caracteriza por la aparición de una mancha roja de sangre bajo la conjuntiva ocular, que es una fina membrana transparente y elástica que recubre la parte blanca del ojo. El derrame ocular se produce por la rotura de algunos vasos sanguíneos o capilares que hay entre la conjuntiva y la esclerótica.

¿Cómo es un derrame ocular?

La sangre se aloja en la zona anterior del ojo y no atraviesa la parte del limbo corneal, es decir, que queda entre la esclerótica y la conjuntiva, sin penetrar dentro del ojo, y no llega a la córnea.

Hay que tener en cuenta que el derrame ocular no provoca síntomas y por eso no se puede prevenir. Puede resultar molesto, pero no duele. En la mayoría de los casos suele ser más un problema estético que algo realmente importante.

¿Qué puede causar un derrame ocular?

  • Aumentos bruscos de la presión sanguínea (provocados por estornudos o toses fuertes)
  • Golpes o traumatismos en el ojo
  • Frotarse los ojos con mucha fuerza

¿Pueden existir otras causas?

Sí, aunque son mucho menos frecuentes. El derrame ocular puede estar causado por algunas enfermedades, como la hipertensión arterial, patologías hematológicas y algunos medicamentos que alteran el proceso normal de coagulación sanguínea.

¿Qué tratamiento tiene el derrame ocular?

No existe un tratamiento que evite la formación de estos derrames, pero si aparecen con frecuencia o son demasiado exagerados es conveniente controlar la presión arterial de manera periódica y acudir al oftalmólogo, quien examinará debidamente el ojo, estableciendo un diagnóstico y un posible tratamiento. En ningún caso el derrame ocular tiene que ver con la presión intraocular.

Aunque un derrame ocular puede verse un poco aparatoso, es totalmente inocuo y se reabsorbe hasta desaparecer en 8 o 10 días. En algún caso puede tardar hasta un mes. Hay que tener en cuenta que durante las horas posteriores a la aparición del sangrado, el derrame puede ir haciéndose más grande. No hay que alarmarse pues el derrame se acabará reabsorbiendo con el tiempo.

Si resulta muy molesto el oftalmólogo nos puede recomendar algún colirio o lágrimas artificiales para limpiar la parte externa del ojo y aliviar la molestia.