¿Qué es el autoexamen o autoexploración de mama?

El autoexamen de mama, también llamado autoexploración mamaria, consiste en un ejercicio de observación y palpación de las propias mamas en busca de posibles alteraciones o anomalías que requieran atención médica, de manera que puedan tratarse cuanto antes, en el caso de que fuera necesario. 

El autoexamen de senos permite conocer la anatomía de las mamas y es una herramienta fundamental para el diagnóstico precoz de enfermedades benignas y malignas que afectan a la mama, como por ejemplo el cáncer. Mediante sencillos gestos de observación y palpación, es posible explorar la forma, el tamaño y la consistencia de las mamas en busca de alteraciones. Al principio puede resultar difícil, pero conforme se practica de manera rutinaria es más fácil identificar cambios, como los asociados al cáncer de mama. 

Sin embargo, no hay que perder la calma ante el hallazgo de alguna anomalía, ya que muchas de ellas son benignas y tienen tratamiento. El autoexamen de mama no es un método diagnóstico, sino una herramienta para la detección precoz. Ante cualquier duda, consulta con el médico, quien hará las pruebas diagnósticas que determinarán el origen y tipo de lesión. También te dirá si es necesario tratarla y de qué manera. 

Si tienes dudas sobre la técnica de autoexamen de mama, habla con tu ginecólogo para que te enseñe a realizarla correctamente. 

El cáncer de mama es la neoplasia más frecuente en la mujer y tenemos que tener en cuenta que hasta 8 de cada 10 mujeres a lo largo de su vida pueden desarrollar un cáncer de mama. El avance de los métodos diagnósticos y de los tratamientos del cáncer de mama, sobre todo en la detección precoz, ha hecho que hoy día podemos hablar de una supervivencia global a los 5 años para el cáncer de mama cercana al 100% en los estadios iniciales, por eso es muy importante que la propia mujer se realice esa autoexploración mamaria.

Pasos para el autoexamen de mama

La técnica de la autoexploración de mamas consta de dos fases, la observación y la palpación. Es importante que la realices en un lugar cómodo y en calma, para poder relajarte y prestar atención a lo que percibes. 

Observación de mamas

1. Colócate frene al espejo con los brazos colgando a los lados del cuerpo. Observa si las mamas tienen el mismo tamaño de siempre, si la piel está lisa, si hay hoyuelos o hundimientos, rugosidades, asperezas, enrojecimiento, inflamación, y si el borde inferior es liso y regular.

2. Con los brazos estirados en alto por encima de la cabeza, observa si hay diferencias entre una mama y otra, así como entre las axilas. 

3. Une las manos detrás de la nuca con los brazos en horizontal para tensar el tórax y observar si hay alguna anomalía o cambio.

4. Con los brazos colgando a los lados del cuerpo, observa cada pezón y apriétalo suavemente para ver si hay alguna secreción. También examina la areola para comprobar que su tamaño y forma no han variado, que las rugosidades son normales y no hay manchas o coloraciones inusuales. 

Palpación de mamas

¿Cómo palpar el pecho?

Para realizar la palpación, imagina que tu mama es un reloj, dividida en cuatro cuartos. Al palparla, pon la mano plana con los dedos estirados y presiona cada cuadrante hacia dentro.

Tumbada boca arriba, coloca una almohada o cojín debajo del hombro izquierdo, y flexiona el brazo izquierdo por detrás de la cabeza, como si quisieras recostarte cómodamente. Con la mano derecha palpa los distintos cuadrantes de la mama izquierda y la axila realizando movimientos circulares. Recuerda mantener la palma de la mano recta y los dedos estirados durante la palpación. Después haz este ejercicio con la mama y axila derecha. 

Puedes repetir la palpación de pie o sentada. Para ello, mantén el brazo derecho en alto, por encima de la cabeza y paralelo al cuerpo, mientras que con la mano izquierda palpas la mama y la axila derecha. Luego realizas la palpación de la otra mama. 

No todos los cambios en la mama indican la presencia de un tumor o de otro tipo de lesiones malignas. Es importante no alarmarse ante posibles cambios, sobre todo cuando se trata de pequeños bultos. Algunos de ellos, como los miomas, son benignos. 

En todo caso, mantente alerta y acude al ginecólogo si detectas alguno de los siguientes signos:

  • Cambios en el tamaño de una mama respecto a la otra.
  • Detección de un bulto nuevo en la mama o en la axila, o cambio de tamaño, aspecto y consistencia de un bulto ya existente. 
  • Aparición de piel de naranja, manchas, rugosidades o pliegues.
  • El pezón se retrae, tiene llagas o segrega algún líquido (exceptuando en el caso de mujeres que estén amamantando).
  • Dolor al palpar en algún punto determinado. 
  • Aparición de hundimientos u hoyuelos.

PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE EL AUTOEXAMEN DE MAMAS

El autoexamen de mama debe hacerse cada mes en la semana posterior a la menstruación. Es mejor evitar los días anteriores al periodo y aquellos en los que tengas la regla porque las mamas pueden estar más hinchadas y doloridas, lo que impedirá que valores bien los cambios. En las mujeres que han pasado la menopausia, también se debe realizar el autoexamen de mama una vez al mes, para lo que se puede fijar un día en el calendario con el fin de no olvidarlo.

El autoexamen de mama debe hacerse una vez al mes, tanto en las mujeres en edad fértil como en las que ya han pasado la menopausia.  

Los especialistas recomiendan iniciar el autoexamen de mama cuanto antes para incorporarlo desde jóvenes a la rutina y convertirlo en un hábito preventivo durante toda la vida. Esta práctica debe continuar incluso después de la menopausia. 

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