La miopía degenerativa, también llamada miopía magna o patológica, es poco frecuente y suele manifestarse desde la infancia. Este defecto refractivo que impide una visión lejana correcta se debe a una elongación o alargamiento posterior del globo ocular y al adelgazamiento progresivo de las paredes del ojo. Las personas con miopía degenerativa superan las 6 dioptrías, y estas aumentan conforme se va alargando el ojo.

En los casos de miopía degenerativa la pérdida de visión es muy rápida, incapacitante y está asociada al desarrollo de otras enfermedades oculares graves, como las cataratas, alteraciones de la retina y del nervio óptico, y desprendimiento de retina.

Síntomas de la miopía degenerativa

  • Visión lejana borrosa.
  • Baja agudeza visual.
  • Moscas volantes.
  • Destellos y deslumbramiento.
  • Visión de líneas torcidas.
  • Manchas o sombras en el campo visual.
  • Cansancio ocular y dolores de cabeza.

Cómo se diagnostica la miopía degenerativa

El diagnóstico de la miopía degenerativa se realiza mediante un examen oftalmológico que incluye una oftalmoscopia, una prueba indolora que permite estudiar el fondo del ojo y detectar los cambios que se producen en los vasos sanguíneos de la retina, entre otras alteraciones. Para realizar el examen aplican unas gotas que dilatan la pupila. Como consecuencia de la dilatación, aumenta la sensibilidad a la luz y la visión se vuelve borrosa por un tiempo, por lo que es recomendable acudir a esta prueba acompañado o esperar a que se recupere la visión totalmente antes volver a casa para evitar problemas en la conducción o en la calle.

Tratamiento de la miopía degenerativa

No existe un tratamiento curativo para la miopía degenerativa. No obstante, es fundamental detectarla lo antes posible para corregir en la medida de lo posible la pérdida de visión y prevenir las complicaciones más frecuentes, como el desprendimiento de retina o el desarrollo de cataratas. Por lo tanto, el tratamiento dependerá tanto del grado de miopía como de las complicaciones que la acompañan.

El tratamiento de las complicaciones de la  miopía degenerativa puede incluir, entre otras cosas:

  • Inyección intraocular de fármacos que limitan la proliferación de vasos sanguíneos en el caso de desarrollar una degeneración macular con neovascularización.
  • Fotocoagulación con láser para tratar el daño en la retina y prevenir su desprendimiento.
  • Cirugía refractiva con lentes intraoculares para corregir la pérdida de visión.

Cirugía para la miopía degenerativa

La operación de miopía degenerativa consiste en el implante de lentes intraoculares fáquicas. Es una cirugía ambulatoria mínimamente invasiva que se realiza con anestesia local. El cirujano realiza una pequeña incisión a través de la cual introduce la lente para desplegarla de manera adecuada entre el iris y el cristalino, conservando este último. En el caso de que el paciente también tenga cataratas, se pueden implantar lentes intraoculares pseudofáquicas que sustituyen al cristalino.

El material de las lentes intraoculares es biocompatible, lo que elimina el riesgo de rechazo, son permanentes y no necesitan mantenimiento, por lo que no es necesario reemplazarlas con el paso del tiempo.

Se trata de una intervención rápida, segura e indolora. Terminada la cirugía, el paciente permanece un rato en observación y tras la revisión por parte del oftalmólogo, puede volver a casa.

Recomendaciones para la cirugía de miopía refractiva

Para garantizar el éxito de la cirugía y evitar complicaciones, deberá seguir una serie de recomendaciones:

  • No tocarse o frotarse los ojos.
  • Utilizar los colirios que se hayan prescrito.
  • No realizar actividades de riesgo o practicar deporte intenso durante las semanas posteriores a la intervención.
  • Usar gafas de sol y proteger los ojos de agentes externos.
  • Acudir a las revisiones oftalmológicas de seguimiento. Es muy importante revisar el fondo de ojo periódicamente ya que el riesgo de sufrir un desprendimiento de retina postoperatorio es mucho más alto que el de los ojos sin miopía magna.