La miopía es un defecto refractivo del ojo que causa visión borrosa de los objetos distantes. Dependiendo del grado de miopía, esta falta de claridad en la visión de los elementos lejanos dificulta tareas diarias como por ejemplo ver bien la pizarra en clase, una película en el cine o la televisión. También puede dificultar la conducción y cualquier actividad o deporte que requiera una buena visión a distancia.

¿Cuál es la causa de la miopía?

El defecto refractivo miópico se debe principalmente a una curvatura excesiva de la córnea y a que el ojo es demasiado largo, de manera que las imágenes se forman delante de la retina en vez de directamente sobre ella, causando así la visión borrosa.

Esta alteración es muy común y aunque no se considera una enfermedad salvo en casos graves, puede causar dolor de cabeza, cansancio visual cuando se fuerza la vista de manera prolongada y cierto grado de estrabismo.

Además, se relaciona con problemas de aprendizaje o de lectura de algunos niños. Como la miopía suele aparecer en la niñez y la adolescencia (entre los 6 y los 12 años), es muy importante identificar de manera precoz este problema para que no repercuta negativamente en el proceso de aprendizaje y los estudios de los más pequeños.

¿Hay diferentes grados de miopía?

Lo habitual es que la miopía se estabilice en torno a los 22 años y que no supere las 6 o 8 dioptrías. Cuando la miopía sigue progresando y supera las 9 dioptrías nos encontraríamos ante un caso de miopía patológica, progresiva o maligna, habitualmente asociada a otros problemas oculares, como los trastornos degenerativos de la retina.

Afortunadamente la miopía es fácil de diagnosticar en una visita al oftalmólogo para saber cuál es el grado.

El especialista realizará un examen para conocer nuestra agudeza visual y determinará las dioptrías que tenemos en cada ojo.

¿Qué son las dioptrías?

Las dioptrías indican el grado de corrección necesaria, que puede hacerse mediante el uso de gafas, lentes de contacto o cirugía refractiva. Dependiendo del grado de miopía necesitaremos llevar las gafas o lentes de contacto, bien de manera continuada, bien cuando lo necesitamos para alguna tarea o actividad concreta, como por ejemplo conducir o ver una película en el cine.

La ventaja de la cirugía refractiva es que reduce e incluso elimina la necesidad de usar gafas o lentes de contacto, ya que utiliza la técnica láser para modificar la curvatura de la córnea y conseguir que las imágenes se enfoquen en la retina. Entre los tratamientos de cirugía refractiva más frecuentes se encuentran los siguientes:

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