Puede que tu ginecólogo te haya dicho que deber hacerte esta prueba y tú nunca hayas oído hablar de ella y te preguntes: ¿qué es una colposcopia? Se trata de una exploración ginecológica que permite examinar en profundidad el cuello del útero, la vagina y la vulva.

¿Qué información nos da una colposcopia?

Su objetivo es la detección y tratamiento de alteraciones localizadas en esta zona: presencia de células precancerígenas y cancerosas y enfermedades de transmisión sexual (ETS), principalmente. Respecto a estas últimas, la colposcopia permite reconocer los signos del virus del herpes simple (VHS) y del virus del papiloma humano (VPH)

La indicación de esta prueba suele producirse después de una citología, esto es, la prueba que se realiza para descartar el cáncer de útero y que consiste en la obtención, mediante un raspado, de unas células de la zona para analizarlas posteriormente.

En aquellos casos en los que los resultados de la citología apuntan a que existen alteraciones sospechosas en las células obtenidas, el siguiente paso suele ser la colposcopia, ya que permite observar con mayor precisión la zona. Para ello se utiliza un aparato, el colposcopio, formado por una lente de aumento y una luz brillante  que ilumina el interior de la vagina. A través de la lente, se pueden observar las células del cuello uterino “maximizadas”, lo que permite un estudio más profundo del tejido.

Se realiza en la consulta del ginecólogo, dura entre 10 y 20 minutos y la mujer adopta la misma posición que para cualquier exploración ginecológica. Antes de someterse a esta prueba, hay que seguir una serie de pautas para la preparación de la colposcopia:

  • No debe coincidir con el momento de la menstruación.
  • Evitar las duchas vaginales y la aplicación de medicación en esta zona.
  • No mantener relaciones sexuales uno o dos días antes.

¿La colposcopia duele?

Una de las cuestiones que suelen plantearse respecto a la colposcopia es si duele. Se trata de una prueba que, además de lógica incomodidad que muchas mujeres sienten en cualquier exploración ginecológica, no produce más que alguna molestia, derivada la mayoría de las veces del efecto de una solución que se aplica para destacar las áreas dónde están las células sospechosas y que puede dar lugar a una sensación de hormigueo o ardor perfectamente tolerable.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en algunas mujeres esta prueba puede generar mucha ansiedad, lo que aumenta la contracción de la zona uterina, haciendo que la colposcopia resulte más dolorosa y/o molesta, de ahí la recomendación de intentar permanecer lo más relajada posible.

 Colposcopia con biopsia

En determinadas ocasiones, la colposcopia se realiza de forma conjunta con una biopsia. Esto ocurre cuando durante la exploración se encuentran una o varias zonas claramente sospechosas; el médico extrae entonces una muestra de tejido con el objetivo de analizarlo posteriormente en el laboratorio y realizar una biopsia.

En estos casos, sobre todo cuando la zona de la que extrae el tejido para la biopsia pertenece a la parte inferior de la vagina o la vulva, la colposcopia sí puede resultar dolorosa, y se suele aplicar anestesia local.

Cuidados después de una colposcopia

Los cuidados a seguir después de una colposcopia también dependen de si se ha hecho o no biopsia. Si sólo se ha realizado la prueba propiamente dicha, podrás reanudar tu vida normal inmediatamente, aunque es habitual que en los días siguientes notes que manchas o tienes un leve sangrado, que es totalmente normal.

Si se ha tomado una muestra para una biopsia, se pueden experimentar síntomas más intensos y molestos en los días posteriores a la prueba:

  • Sangrado leve o moderado.
  • Flujo más oscuro de lo habitual.
  • Dolor en la zona (vulvar o vaginal) durante un par de días.
  • Infección, sangrado abundante o dolor pélvico intenso: son complicaciones más serias que hacen necesario acudir al médico.

Asimismo, durante los días posteriores a la colposcopia se deben seguir unas recomendaciones similares a las de antes de hacerse la prueba.

En cuanto a la realización de la colposcopia durante el embarazo, las indicaciones son las mismas que cuando no hay gestación (sospecha de presencia de células premalignas o malignas). Aunque hay que valorar cada caso de forma individual, la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC) aconseja posponer la prueba hasta 6 semanas después del parto.

Cómo preparar una consulta con el especialista

Si tienes que hacerte una colposcopia, pide a tu médico que te ofrezca toda la información disponible (folletos explicativos, por ejemplo). Además, debes llevar apuntadas alguna de las siguientes cuestiones, para comentarlas con él:

  • Tu calendario menstrual, para programar la fuera de los días de la menstruación.
  • Si te produce ansiedad, qué fármaco puedes tomarte antes de la prueba para tranquilizarte y también si puedes hacer algo (escuchar música, por ejemplo) para distraerte durante la exploración.
  • Ten a mano el informe de la citología que ha motivado la recomendación de que te hagas una colposcopia.
  • Cuándo vas a tardar en conocer los resultados.