Examinar con la mayor precisión posible el interior del útero y la capa que lo recubre (endometrio): ese es el objetivo de la histeroscopia, una prueba que se realiza en la consulta del ginecólogo y que ofrece imágenes e información muy precisa del cuello y la cavidad uterina. Consiste en la introducción a través de la vagina y del cuello del útero de un tubo muy fino al que se coloca en uno de sus extremos una lente (histeroscopio) de entre 3 y 4 mm de diámetro. A esta lente se le conecta una videocámara, cuyas imágenes se transmiten a un monitor, lo que hace posible que la paciente pueda seguir la exploración y permite también la grabación de las imágenes.  Como la cavidad del útero es un espacio cerrado, para facilitar la exploración se administra simultáneamente a la introducción del tubo una solución que lo distiende, generalmente suero salino. Durante la prueba, que no dura más de 2-3 minutos, la mujer permanece tumbada en la misma posición en la que se realiza cualquier exploración ginecológica.

La prueba de la histeroscopia permite descubrir y seguir la evolución de varias patologías que se desarrollan en el interior del útero, una información que no siempre es posible obtener a través de otras exploraciones y pruebas ginecológicas habituales:

  • Detecta anomalías morfológicas, malformaciones uterinas, etc.
  • También aporta datos precisos sobre las posibles causas de las alteraciones menstruales o de los problemas de infertilidad o esterilidad.
  • A través de la histeroscopia es posible detectar un pólipo o miomas uterinos que no se ha visto en una ecografía, por ejemplo.
  • Permite localizar restos de placenta (en el caso de los abortos).

 Histeroscopia quirúrgica e Histeroscopia diagnóstica 

Hay dos tipos de histeroscopia: la histeroscopia diagnóstica y la histeroscopia quirúrgica. Ambas se basan en la misma técnica. La primera es básicamente de la que hemos hablado hasta ahora, tiene como objetivo realizar un diagnóstico y se realiza de forma ambulatoria, en la consulta del ginecólogo y por lo general sin anestesia (a no ser que la paciente tenga poca tolerancia a las molestias). En cuanto a la quirúrgica, se utiliza para realizar algún tipo de intervención. Una de sus indicaciones más habituales de la histeroscopia quirúrgica es la eliminación de pólipos endometriales (una formación o protuberancia que se localiza en el endometrio y que tiene en un interior abundantes glándulas y vasos sanguíneos). También se emplea para:

  • Extirpar miomas pequeños previamente diagnosticados.
  • Obtener tejidos que pueden resultar sospechosos con la intención de realizar una biopsia posterior.
  • Corregir malformaciones uterinas.
  • Eliminar adherencias.
  • Extraer dispositivos intrauterinos (DIUs) que se han quedado incrustados en el útero.

Cirugía Histeroscopia

A diferencia de la diagnóstica, la histeroscopia quirúrgica se realiza siempre con anestesia general (en algunos casos puede ser epidural o raquídea) y habitualmente se lleva a la paciente al quirófano. La lente o histeroscopio que se emplea es más gruesa que en la histeroscopia diagnóstica y la intervención suele durar más tiempo.

Tanto en la histeroscopia diagnóstica como en la quirúrgica es necesario firmar previamente un consentimiento informado. En el caso de la diagnóstica, no se necesita preparación previa (el ayuno, por ejemplo), mientras que en la quirúrgica hay que seguir las mismas pautas que en toda intervención que requiera anestesia (estar en ayunas desde el día anterior, pautas post-operatorias…).

Cuidados después de una histeroscopia

Habitualmente, la histeroscopia se programa en la segunda mitad del ciclo, y se recomienda evitar las relaciones sexuales y los baños de inmersión (bañera, piscinas) en los días posteriores. En el caso de la diagnóstica, tras la prueba se aconseja que la mujer permanezca acostada durante 5-10 minutos; pasado este tiempo, puede hacer vida normal. La recuperación de la histeroscopia quirúrgica es más larga (aproximadamente una semana); la paciente se puede ir a su casa al acabar la intervención, pero debe seguir una serie de recomendaciones.

En cuanto a las consecuencias o efectos colaterales de esta prueba, es habitual tener pequeños sangrados en los días posteriores y sentir molestias en el bajo vientre similares al dolor menstrual. En caso de que la hemorragia sea abundante, haya dolor intenso o se presenten síntomas como fiebre, hay que acudir al ginecólogo.

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Cómo preparar la consulta con un especialista

Antes de someterte a una histeroscopia debes tener una serie de cuestiones claras. Esta prueba está contraindicada en algunos casos (embarazo, enfermedades infecciosas, sangrado uterino…), así que el médico te preguntará sobre alguno de estos aspectos. Asimismo, debes llevar apuntadas todas las dudas que te surjan respecto a esta prueba. Estas son las más habituales:

  • A qué tipo de histeroscopia te van a someter (diagnóstica o quirúrgica).
  • En qué momento del ciclo te la van a hacer (no puede coincidir con la menstruación).
  • Si vas a necesitar o no hacer ayuno previo.
  • Qué tipo de molestias vas a sentir durante la prueba.
  • En caso de que tomes algún tipo de medicación, si ésta es compatible con la prueba o puede alterar los resultados.
  • Si puedes ir sola (se aconseja que alguien te acompañe para llevarte después a casa, ya que no se recomienda conducir).
  • Qué efectos secundarios pueden presentarse los días después de la prueba.
  • La medicación que te puedes tomar para aliviar las molestias producidas por la prueba.
  • Cuáles son las complicaciones que puedan surgir y en qué casos debes acudir inmediatamente al médico.