Granulomas: qué son, causas y síntomas
Los granulomas son un método de defensa del organismo frente a infecciones y cuerpos extraños, así como una reacción que se da en respuesta a enfermedades de tipo autoinmune o inflamatorias. Para aplicar el tratamiento más indicado, primero es importante diagnosticar qué tipo de granuloma es el que tiene el paciente.
Qué es un granuloma
Elementos como los microbios o sustancias extrañas como un punto de sutura pueden desencadenar en el cuerpo una reacción defensiva para intentar eliminarlos. El granuloma es la respuesta física que aparece cuando el cuerpo no consigue eliminar algo que le molesta. Surge entonces una acumulación de células de defensa como los macrófagos o los linfocitos.
Lo que hace el sistema inmune es “rodear” y aislar ese agente, creando una especie de “muralla” a su alrededor. Con esto lo que busca es aislar al cuerpo frente al riesgo que supone la presencia en el mismo de un elemento que no es capaz de eliminar.
Desde un punto de vista más técnico, se describe el granuloma como una respuesta inmunitaria específica que tiene como finalidad encapsular partículas extrañas, tejidos dañados o microorganismos. Precisamente por ello, este tipo de estructuras pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.
Tipos de granulomas
Para entender mejor qué es granuloma, es necesario analizar los diferentes tipos que existen:
Granulomas externos
Afectan directamente a la piel y pueden ser:
- Granuloma anular: Recibe este nombre por su característica forma de anillo. Es benigno y sus lesiones suelen resultar indoloras. Estas pueden estar ubicadas en una región concreta del cuerpo (por ejemplo, en las manos), o aparecer diseminadas por los brazos, las piernas y el tronco.
Existe otras presentaciones de granuloma anular como el granuloma anular subcutáneo, el granuloma anular perforante…, estos se diagnostican por biopsia cutánea. - Granuloma piógeno: Está formado por capilares sanguíneos que crecen rápidamente. Se caracteriza por su color rojo brillante y puede aparecer tanto en la piel como en mucosas. Es benigno, pero puede llegar a sangrar con facilidad, motivo por el que se aconseja un adecuado tratamiento del mismo.
- Granuloma de cuerpo extraño: Se forma alrededor de un material ajeno que se ha introducido en la piel o en mucosas. Por ejemplo, una astilla, cristal… que no ha sido removida después de clavarse.
- Granulomas internos: Esta respuesta inmunitaria también se puede dar en los órganos internos, pero, en este caso, no suele tener síntomas visibles. En los pulmones y el hígado el subtipo más habitual es el granuloma calcificado, que se forma como consecuencia de un depósito de calcio continuado.
Qué síntomas presentan los granulomas
Cuando el granuloma es externo, el síntoma más evidente es la aparición de una protuberancia cuyo color oscila entre el rojo, el violeta y el marrón. Su forma suele ser esférica, ovalada o anular. En algunos casos aparece picor en la zona y, según el tipo de granuloma, puede haber sangrado o supuración.
Por qué se producen
Hay diferentes causas que pueden provocar la aparición de esta afección:
- Infecciones. Los granulomas pueden aparecer cuando se padece una enfermedad de tipo infeccioso como la tuberculosis, LEPRA, la histoplasmosis…
- Enfermedades autoinmunes. Los pacientes con enfermedad de Crohn o Sarcoidosis tienen mayor tendencia a la aparición de granuloma.
- Medicamentos. Componentes como el diclofenaco o los corticosteroides pueden potenciar su aparición.
Además, existen una serie de factores de riesgo:
- Exposición a agentes que pueden resultar infecciosos.
- El contacto con sustancias químicas.
- Los trastornos hormonales.
- El cáncer.
Para prevenir su aparición se aconseja:
- Mantener una buena higiene personal y ambiental.
- Limpiar las heridas y tratarlas correctamente hasta su total curación.
- Protegerse de la radiación ultravioleta.
- Extremar los cuidados después de procedimientos como tatuajes o inyecciones de ácido hialurónico.
Cómo se cura un granuloma
Si tiene un origen infeccioso, lo que se hace es tratar la infección en cuestión a través de antibióticos o antifúngicos. En el resto de los casos, se pueden aplicar diferentes métodos:
- Cremas con corticoides (o inyecciones) para reducir la inflamación.
- Curetaje y cauterización. Implica raspar la lesión y cauterizar la herida para que no vuelva a aparecer.
- Fototerapia. Se aplica una luz láser sobre el granuloma para eliminarlo totalmente o, al menos, reducir su tamaño. Es el tratamiento más empleado cuando las lesiones son persistentes.
- Criogenización. Se elimina mediante la aplicación de nitrógeno líquido.