Consigue un vientre plano y firme con la cavitación

Tener un vientre plano, firme y tonificado es uno de los objetivos más difíciles de conseguir mediante métodos tradicionales, como la dieta o el ejercicio físico. Entre los factores que influyen en la acumulación de grasa abdominal y en la pérdida de tono se encuentran las dietas ricas en grasas saturadas y sal, el consumo de alimentos procesados, azúcares y bebidas gaseosas, o los cambios hormonales propios de la edad.

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Una de las mejores armas para combatir la grasa y flacidez abdominal es la cavitación, un  tratamiento eficaz para eliminar la grasa localizada y recuperar la firmeza.

La cavitación consiste en la aplicación de ultrasonidos de baja frecuencia que provocan la formación de burbujas de calor bajo la piel. La presión que generan estas burbujas hace que las células adiposas (grasas) implosionen y se destruyan, transformándose en un líquido denominado diglicérico, que es fácilmente eliminado por el organismo a través de la orina y el sudor. Por ello, durante el tratamiento de cavitación es recomendable beber mucha agua y realizar ejercicio físico que favorezca la sudoración.

Las sesiones de cavitación

Las sesiones de cavitación se aplican con una máquina de ultrasonidos cuyo cabezal pasa suavemente por la zona a tratar, donde previamente se ha extendido un gel conductor. Cada sesión dura unos 30 minutos y se acompaña de una sesión de presoterapia para favorecer la eliminación de la grasa.

Una de las principales ventajas de la cavitación es que los resultados son visibles desde la primera sesión. En general, para conseguir los mejores resultados se necesitan entre 10 y 15 sesiones. Si se tiene algo de sobrepeso, lo ideal es combinar este tratamiento con alguna dieta personalizada o una dieta de proteínas, con las que podrás eliminar esos kilos de más en un mes, siempre bajo control médico y preservando tu salud.

Otra ventaja de la cavitación es que se realiza de manera ambulatoria –no precisa hospitalización- y, a diferencia de otros métodos más invasivos, como la liposucción, tras cada sesión es posible retomar las actividades diarias de manera inmediata.

No obstante, si estás pensando en recurrir a este eficaz tratamiento, lo primero que debes hacer es ponerte en manos de un equipo de médicos estéticos especializados que pueda hacerte un diagnóstico personalizado.

De esta manera podrán recomendarte el tratamiento que mejor se adapte a tus circunstancias, dependiendo siempre del tipo de celulitis y de tu estado general de salud. Y es que a pesar de ser una técnica segura, la cavitación no está indicada en las personas que sufren algunas patologías, como las renales y hepáticas, hipercolesterolemia o lesiones cutáneas. Tampoco deben someterse a este tratamiento las personas que  llevan marcapasos o prótesis metálicas, durante el embarazo y la lactancia.

Ponerse en buenas manos es fundamental para conseguir los mejores resultados y sacarle el máximo partido a un tratamiento que te ayudará a verte bien y cómoda este verano.